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Si un buen día recibe una llamada telefónica y el interlocutor le ofrece un servicio de inversión extraordinario, ¡esté alerta!. Así lo recomienda la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Detrás de ofertas como ésta pueden esconderse los conocidos chiringuitos financieros. Y si es así, sepa de antemano que si acepta, va a perder su dinero.
Los chiringuitos financieros son personas y sociedades que ofrecen servicios de inversión actuando en los límites de la legalidad o, en la mayor parte de los casos, fuera de ella. No están registrados en la Comisión Nacional del Mercado de Valores ni en el Banco de España. Tampoco están habilitados para prestar servicios de inversión. En cambio, utilizan engañifas para captar el dinero de la gente y efectuar extrañas inversiones que luego se desvanecen en el aire. Pueden esconderse detrás de la amable voz que reiteradamente le llama por teléfono y le promete grandes ganancias. En otros casos, puede tratarse del amigo de un amigo que le aconseja sus servicios. O quizá sean ellos quienes han remitido a su buzón cartas que hablan de los inmensos rendimientos que obtendrá si confía su dinero a sus expertas manos. Convicentes con las víctimas Son convincentes y persuasivos. Se llaman a sí mismos asesores y expertos. Abusan de la libertad inversora de sus clientes mediante técnicas que tienen cero posibilidades de ofrecer beneficios a alguien, excepto a ellos mismos. Prometen resultados positivos que no tienen posibilidad de conseguir ni intención de devolver. Muchos inversores han perdido los ahorros que les confiaron y no han podido recuperarlos. Cuando no pueden justificar las pérdidas con argucias legales, simplemente desaparecen del mapa o cambian de nombre. No existe un tipo concreto de víctima. Saben que el dinero de todos vale igual y esa circunstancia es la única que realmente les interesa. Algunas veces se dirigen deliberadamente a familias de clase media que atraviesan un bache económico. Les dicen que con una pequeña inversión pueden hacerse ricos si aprenden y emplean las estrategias adecuadas. Técnicas que utilizan Son muy variadas. Pero todas ellas reflejan la gran habilidad de estos estafadores que consiguen dar una imagen respetable. Saben que parecer expertos en los mercados es requisito primordial para conseguir clientes. Por eso visten caro, viajan en primera clase y alquilan oficinas de lujo que abren al público como si se tratara de una prestigiosa empresa de inversión. Todos los que ofrecen inversiones fraudulentas tienen en común su habilidad para hablar de mercados lejanos y exóticos con una firmeza y dominio de tecnicismos que hacen que su verborrea parezca creíble. Garantizan siempre beneficios mayores de los que puede dar cualquier inversión convencional, aunque no se trata de beneficios tan grandes como para resultar inverosímiles. Sin excluir totalmente el factor riesgo, los chiringuitos financieros tienden a minimizarlo o, cuanto menos, a restarle importancia. Persuasión Siempre encuentran alguna razón para que la inversión deba hacerse precisamente ahora. Mañana siempre es demasiado tarde. La urgencia es para ellos un requisito importante. Necesitan establecer una relación de confianza que facilite que el inversor les entregue su dinero. Saben cómo hacerlo. Por eso, su mensaje, en ocasiones, es el de estar haciendo un favor cuando ofrecen la posibilidad de obtener suculentas ganancias. Incluso llegan a sugerir a quien se dirigen que si la inversión no les interesa, ellos tienen muchas cosas que hacer antes que perder el tiempo en discusiones absurdas. Si el inversor protesta en ese momento, ya saben que falta muy poco para que les entregue sus ahorros. Via: Mundogar.com
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