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Os comento lo que le ha sucedido a un amigo ... Llega a un acuerdo para comprar un chalecito adosado a un vecino de su padre. Aclaro que la casa merece muy mucho la pena y que, sin regalársela, se la deja en un precio que entiendo bastante justo, incluso tal y como está el patio ahora mismo; vamos, como para meterte de cabeza sin pensarlo dos veces. El caso es que mi amigo se va al banco para pedir la consabida hipoteca y, después de presentar 40000 papeles, le dicen de palabra -al cabo de un mes- que la tiene concedida y que ya le llamarán. Dando brincos de alegría, ese mismo día entrega una señal de 15000 euros por la casa de sus sueños. Así, el vecino de su padre -que, dicho sea de paso, le había esperado pacientemente mientras el banco deshojaba la margarita- podía quedarse tranquilo. Hasta aquí todo perfecto, pero extrañado de que -tal y como le habían dicho- no le llamaran del banco, pues se va para allá a pedir la oferta vinculante a la que, por ley, tiene derecho e incomprensiblemente le dan largas, insiste pero nada ... y ya con un mosqueo terrible recibe a los pocos días una llamada de los servicios centrales del banco comunicándole que, finalmente, le deniegan la hipoteca. Mi amigo monta en cólera pero no le hacen ni puto caso, y claro ... lo de quedarse sin casa (probablemente sin 15000 euros) y encima tener que pleitear con el banco como último recurso le hace caer en una depresión que casi le lleva al otro barrio. Bueno, ¿pues sabéis cómo se solucionó el tema? resultó que el dueño de la casa en cuestión era cliente de ese banco (pero de los buenos buenos, ya me entendéis...) y encabronado por la putada que le habían hecho al hijo de su vecino les amenazó con retirar todas sus cuentas e inversiones si no lo arreglaban y terminaban por conceder la hipoteca. Dicho y hecho, a las 48 horas le enviaron a mi amigo con un mensajero la oferta vinculante. Alucinante, ¿no?
Pues así se las gasta cierta entidad bancaria, omitiré su nombre, por si acaso. SALUDOS
PETRONIO
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