
Parece claro con ver el mes de enero y lo que llevamos de febrero que el año 2008 será catastrófico (y no hay muchas esperanzas de que mejore en 2009 y 2010). Es el momento de plantear soluciones drásticas, que salven al menos lo salvable y que sirvan de base para salir de la crisis. Aquí dejo algunas propuestas:
a. Decir la
verdad: La especulación nos ha llevado a la situación en la que estamos y es responsabilidad de todos los agentes. Los promotores por construir sin ningún tipo de visión de futuro y acaparando márgenes, los tasadores e inmobiliarias por echar gasolina al fuego hinchando artificialmente los precios, los bancos, ¡ay lo bancos!, por hacerse los locos contando sólo los números, los compradores ¡ay los compradores!... Todos llevarán su parte de castigo, y en algunos casos extremo. Mientras tanto, no estaría de más que algún juez de la Audiencia Nacional se repasara el Derecho Mercantil para una megademanda por fraude (ponerse de acuerdo con fines dolosos para sobrevalorar activos)
b. Restaurar la
confianza: La crisis social que se avecina puede ser de órdago (imaginemos por un momento los tipos al 5,5%). Los hipotecados tienen su cuota de responsabilidad, pero son la parte débil de la cadena. Propongo transformar las hipotecas de tipo variable por otras de tipo fijo (interés en vigor en el momento de la escritura +0,5%, por ejemplo). Los bancos gritarán, pero no tienen otra. Y a rezar para que las cuotas se sigan pagando.
c. Limpiar el
mercado: Hay que hacer una auditoría nacional de bancos, cajas, inmobiliarias y constructoras, localizar las insolventes, liquidarlas y traspasar sus activos y pasivos a las supervivientes. Sin contemplaciones. (Y de paso nos quitaríamos de encima muchas mafias político-financieras locales.
d. Protagonismo del
Gobierno: El Gobierno (cualquier gobierno) tiene que salir a ruedo y abrir la capa. Decir lo que hay, y hacerse cargo de la situación. Se debe dar el control
total del mercado hipotecario al Banco de España. Se debe aceptar la vuelta al déficit público, abandonar las ansias de modernización y "ser más que Europa" y volver a reconstruir las bases de una economía sólida (¿Qué pasará cuando nos llegue la deslocalización en el sector automovilístico, o los efectos de la crisis lleguen al de los materiales de construcción?
En fin, seguro que hay más propuestas u otras distintas.