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Hay gente que comenta que no aprecia en su entorno la tormenta económica que se cierne sobre nuestras cabezas. En mi caso concreto puedo comentar que ya le estamos viendo algo más que las orejas al lobo de la crisis. Comento dos casos. Mi mujer lleva varios años trabajando como diseñadora en una tienda de cocinas. Es una empresa seria, 8 años trabajando sin problemas, que coloca cocinas de diseño de precio tirando a caro. Siempre se han movido con clientes solventes, de ingresos altos y pago al contado, de los que no les importa gastar un plus en tener una cocina de última generación con la que sorprender a sus invitados.
El año pasado bajaron sus ventas en un 40% (antes vendían sobre 10 cocinas mensuales de 18.000€ de media y acabaron el año con 6 de media). El resultado fue que en octubre le cambiaron el contrato a mi mujer y la pasaron a media jornada ya que el trabajo se había reducido a la mitad. En los 3 meses que llevamos de año sólo han vendido 4 cocinas y salvo que ocurra un milagro se van a ver obligados a cerrar. De cualquier manera a mi mujer ya la han avisado de que no pueden renovarle el contrato. En octubre a la calle. Tengo un hermano carpintero, autónomo, que se dedica a 'rematar' obras. Trabaja con varias constructoras que lo contratan para hacer los remates que no pueden hacer las empresas de carpintería chapuceras subcontratadas. Cuando digo 'rematar' hablo de que es el que hace las entradas de los edificios para que queden presentables, las escaleras de madera de los dúplex de lujo, revestimientos decorativos en madera en despachos, chalets de lujo, etc. Es decir un trabajo fino y especializado dentro de lo que es el ramo de la carpintería, lo que hacía que hasta ahora le sobrara el trabajo y se levantara un pastón todos los meses. En su agenda, que sería la envidia de cualquier banquero, tenía siempre anotado trabajo para 8-10 meses vista. Ahora mismo, sin embargo, le queda trabajo para tres meses en unas obras que están para entregar antes del verano y ya, se acabó. No lo llaman de ningún lado y varias promociones con las que contaba no se van a materializar. Como dice él va a tener que cojerse a la fuerza unas vacaciones de las que no ha podido disfrutar en los últimos 3 años. Además desde mediados del año pasado ha tenido que pasar los cobros a 120 días (antes a 90 días) y está temblando con la pasta que le deben varias constructoras (una de las cuales, Proinsa la que estaba haciendoel estadio de Mestalla, ya ha entrado en concurso de acreedores) Conclusión que saco de todo esto: - el aumento en el paro todavía no es de escándalo porque muchas empresas están esperado la finalización de los contratos a lo largo del año para despedir a la gente. - el sector autónomo que depende de la construcción, sector duro donde los haya, está aguantando como puede (aquí no hay paro que valga) a la espera de un milagro. Tono
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