|
Soy un "infiltrado" en el mundo de la construcción. Por circustancias de la vida, decidí falsear mi currículum diciendo que era aparejador sin serlo, y ante mi sorpresa me llovieron las ofertas de trabajo en un sector que (hablo de hace 5 ó 6 años) andaba muy necesitado de técnicos para hacer frente a la vorágine constructora. Así las cosas, empecé en un pequeño estudio de arquitectura. En poco tiempo me hice con los rudimentos del oficio, y después recalé en una importante empresa que era, a la vez, promotora, constructora e inmobiliaria, nada menos que en Marbella. Allí viví en primera persona los primeros síntomas de desinflamiento de la burbuja. Ante la falta de oportunidades para progresar, hice las maletas y volví a mi ciudad natal, donde hasta el momento he prestado mis servicios en cuatro empresas de muy diferente pelaje. En estos momentos soy uno de los pocos (creedme que quedan "pocos") aparejadores que, siendo relativamente jóvenes y sin recorrido (tengo solo 6 años de experiencia) tiene la fortuna de conservar su puesto de trabajo. Y eso, sin ser realmente un aparejador con todas las de la ley. Hasta aquí esta breve descripción de mi persona. A partir de ahora me dedicaré, para vuestro deleite, a exponer las visicitudes de este sector, el de la promoción, construcción y venta de viviendas, que está pasando por momentos muy bajos.
El sector de la construcción está pasando por unos momentos delicados, especialmente visibles desde finales del verano de 2007. Si os cuento lo que he visto personalente, sobre esas fechas noté como empezó a cundir la alarma entre los promotores ante el brusco bajón en el número de ventas. Normalmente la costumbre era tener casi todas las viviendas vendidas antes siquiera de empezar la obra, sobre plano, o, en el peor de los casos, durante el transcurso de la obra, aunque como promotor no te implicases demasiado en la venta, te encontrabas con que las casas "se vendían solas". Pero a finales del verano, en conversaciones informales, a la gente de las promotoras se les empezaba a poner cara de tontos. Recuerdo casos como el de un tio que de 88 viviendas en la costa, a escasos meses de entregar las llaves solo tenía 4 vendidas, y el hombre estaba francamente acojonado. O aquellos que, en una zona de cierto lujo de Granada (el Serrallo, no sé si alguien conocerá la zona) que, como todo "se vendía solo", se acostumbraron a subir el precio de sus viviendas un buen pico en cada nueva fase... hasta que se dieron cuenta de que viviendas, por muy de lujo que sean, no tienen salida al mercado cuando superan los 40 millones de ptas. Tened en cuenta una cosa. Salvo en el caso de los contados magnates que se pueden permitir costearse sus promociones al contado, de su propio bolsillo, la inmensa mayoría, desde el más rico al más pobre, dependen de creditos del banco para desarrollar su actividad. Normalmente, se establece un "plazo de carencia", creo que se llama, durante el cual el promotor no devuelve capital, tan solo intereses. Ese plazo de carencia se suele prolongar hasta la finalización de las obras. Para entonces se espera que todas las viviendas estén vendidas, y con los compradores se va subrogando la hipoteca. Al final de la obra, los compradores pagan, el promotor se queda con la diferencia, el banco cobra y todos felices. Al no existir comprador final, por las subidas de los precios, el endurecimiento de las condiciones hipotecarias debidas a las subidas de los tipos, la sobreoferta (en Granada existen infinidad de viviendas vacías), etc, etc... esta cadena se rompe, y empiezan los problemas. kingtobo
|
|
| Comentarios () >> |
 |
|