| El aspecto positivo de la inflación en China |
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| Thursday, 21 de February de 2008 | |
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21 de febrero de 2008 Ayer fui de compras al supermercado chino de mi barrio y me quedé charlando con mi amigo Cheng porque lo noté un poco preocupado. En un español más que precario, me contó acerca de los problemas que está atravesando su familia en China con el crudo invierno por el que están atravesando y con los aumentos de precios que preocupan cada vez más. Intenté ensayar un mensaje alentador, diciéndole que por lo menos sus familiares no tenían que sufrir las dificultades que enfrentaba él en la Argentina con su política económica. Mi argumento se debilitó al recordar que en China se están llevando a cabo políticas económicas similares a las del gobierno de los Kirchner, con un tipo de cambio artificialmente depreciado y con aplicación de controles de precios. Realmente me quedé preocupado por Cheng. Pero lo que me comentó me hizo reflexionar acerca de qué consecuencias puede generar en el resto del mundo el problema inflacionario por el que está atravesando China. Lo cierto es que en enero, la inflación en China alcanzó el 7,1%, pero para peor, el costo de los alimentos registró un alza del 18,2% (los alimentos constituyen un tercio de la canasta de consumo de China). Es verdad que las inclemencias climáticas afectaron a los precios, pero también es cierto que no existen perspectivas de disminución de los mismos ya que todavía no han repercutido en los precios el rápido crecimiento de la oferta monetaria y el aumento en los precios de las materias primas. Mi impresión sobre esto es coincidente con las de Hong Liang y Yu Song, de Goldman Sachs en Hong Kong: "La aceleración en el crecimiento monetario y del crédito en enero sugieren que probablemente la inflación tenga más piernas para correr". Los problemas que tienen a mal traer a EE.UU. también han repercutido en la cuestión inflacionaria en China ya que la política de recorte de tasas de la Fed ha incrementado el diferencial de tasas existente, lo cual derivó en un aumento del flujo de capitales a China. El fuerte crecimiento de la inversión extranjera directa durante el mes de enero, duplicó en volumen al del mismo mes del año anterior. El ingreso de dinero por inversiones junto con el superávit comercial son factores que amenazan con agravar el problema inflacionario, además de aumentar los riesgos de generar una burbuja en los precios de los activos. Por si las presiones inflacionarias que recibe China del exterior resultara poco, en una nota del WSJ, se señala al país oriental de causar parte de la inflación internacional para las principales economías como consecuencia del encarecimiento de los productos chinos a causa del aumento de los costos del trabajo y de los productos intermedios. De todos modos, esta hipótesis fue desechada por un estudio realizado por Tarhan Feyzioglu (IMF en Beijing) y Luke Willard (OECD en Paris), por la baja participación de los productos chinos en el total del consumo de dichos países. Lo que sí es cierto, es que una de las consecuencias de la mayor inflación en China es que dispara una mayor demanda de activos previendo subas posteriores lo cual hace que los precios de las materias primas se encuentren en niveles récord. El gobierno chino ha intentado una solución al aumento de precios al estilo argentino (y venezolano y….bueno, ya hay varios países que lo están implementando), mediante el control de precios. Imagino que a esta altura nadie puede pensar que los controles de precios son efectivos contra la inflación, ya que como muy bien dice James McCormack, jefe de Fitch Ratings Hong Kong Ltd: “los controles de precios no funcionan porque no atacan el desbalance existente entre la oferta y la demanda”. Esto también fue alertado en la última reunión del G-7. Lo cierto de todo esto, es que las presiones inflacionarias en China obligarán a las autoridades a continuar con la política de suba de tasas (en 2007, se elevaron las tasas de interés en seis oportunidades), y a acelerar la apreciación del yuan. Justamente la necesidad de una apreciación acelerada del yuan representa una buena noticia para los EE.UU. ya que le genera una mejora competitiva que es vital en estos momentos donde la demanda agregada en el país del norte se encuentra debilitada. Pueda ser entonces, que mediante la apreciación de la moneda china, se logre un efecto doble: atenuar las presiones inflacionarias a través del ancla cambiaria y, como ello implica un abaratamiento de los productos que China importa desde EE.UU., la economía estadounidense se beneficiaría a través de un aumento de la demanda externa. Esto representaría una muy buena noticia para los EE.UU. en un momento donde las autoridades se ven menos optimistas (ayer la Fed redujo las perspectivas de crecimiento en medio punto al ubicarla entre el 1,3 % y el 2%) y donde la tasa de inflación, superior a la esperada, amenaza a la continuidad del proceso de recorte de tasas. Debo advertir que en el proceso de apreciación del yuan existe un obstáculo que puede hacer que el Banco de China prefiera suavizar el ritmo de apreciación de su moneda y consistente en la apuesta de inversores especulativos que buscan beneficiarse apostando por la moneda china. Habrá que esperar para ver cómo las autoridades chinas manejan esta amenaza. ¡Pobre Cheng! Entiendo sus preocupaciones. Pero al menos acá en Argentina, con una inflación alta, controles de precios y un tipo de cambio artificialmente devaluado, no va a extrañar demasiado a su país natal. Nos encontraremos nuevamente mañana, Horacio Pozzo Para recibir Informe Money Week gratis, suscribase aqui
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| Modificado el ( Thursday, 21 de February de 2008 ) |
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