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Sunday, 27 de April de 2008 |
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Reflexiones sarcásticas, irónicas y amargas de la psicología que repiten (repetimos) cíclicamente los inversores en busca de la riqueza sin esfuerzo ni relación con la productividad. Al igual que en las guerras, la memoria histórica es efímera, y aún lo es más si los ciclos se repiten a intervalos de más de una vida. Es decir, hoy en día ya no quedan supervivientes en edad de invertir que en aquel 1929 tuvieran un cierto poder de inversión.
Tampoco podemos comparar la actual crisis y previsible recesión con el crack de 1929. Para empezar, el crack actual es de crédito y no de bolsa, aunque quizás sea aún más grave por ese hecho. Además la globalización de la información, los impulsos electrónicos en forma de dinero y la complejidad financiera actual, nada tienen que ver con el escenario de los alegres años veinte. Pero define a la perfección la sensación que hemos podido vivir recientemente en la última burbuja tecnológica, sin ir más lejos. Unos momentos en que "muchas de las agencias de Bolsa tenían más público que la mayoría de los teatros de Broadway", o en que los camareros y carniceros hablan de los mercados como si se tratara del partido del domingo.
Ahí van una selección de los fragmentos más sarcásticos de este genio, así como unas reflexiones finales que no tienen desperdicio... Leer más...
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Modificado el ( Sunday, 27 de April de 2008 )
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