| Inflación en Argentina: demasiada basura debajo de la alfombra |
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| Wednesday, 12 de March de 2008 | |||||
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12 de marzo de 2008 No tengo alfombras en mi casa, pero aunque entiendo que no es correcto barrer la basura debajo de la alfombra, es entendible que algunas personas lo hagan cuando les aparecen visitas repentinas y no hay tiempo para limpiar. El problema se produce cuando ello se transforma en un hábito común y cuando la basura a ocultar se incrementa día a día. La alfombra comienza a mostrar deformidades notorias y a largar malos olores… Pero “cambiando de tema” y yendo a la cuestión de la inflación en Argentina, muchos lectores me han hecho preguntas como estas: ¿Cuál es la verdadera inflación en Argentina? ¿Cómo se llegó a la situación actual? ¿Cuáles son sus verdaderos costos? ¿Cómo se puede revertir la situación? En este artículo voy a responderlas y cerraré con una que me inquieta: ¿Está dispuesto el gobierno a asumir los costos de un posible sinceramiento de la inflación? Sobre la primera pregunta, no me quise arriesgar a dar un número, aunque tengo la seguridad de que la inflación real supera el 20%. Sólo me animé a responder a los que me lo preguntaban, que la infieran a través de las distintas señales de la economía como por ejemplo, a través de la evolución de la recaudación interanual del IVA (Impuesto al Valor Agregado) o a través de los incrementos salariales que se están acordando en las negociaciones que se están llevando a cabo (los incrementos reales superan el 20%). El problema inflacionario en Argentina es actualmente mucho más grave de lo que se puede llegar a pensar inicialmente. Lo más lamentable es que la situación actual es producto de un simple “error” de política económica combinado con una actitud de negación de la realidad. Cuando las presiones inflacionarias comenzaban a surgir en la economía, allá por fines del 2005 y mientras Lavagna iniciaba su enemistad con los Kirchner (hoy ya mágicamente olvidada), se decidió recurrir a los acuerdos de precios. Los acuerdos de precios no son malos por sí mismos, la cuestión es que no solucionan el problema inflacionario sino que solamente dan un poco de tiempo para que se tomen medidas al respecto. Pero el gobierno pensó, ingenuamente, que los acuerdos de precios eran la solución (claramente no, y eso lo podían haber leído en los libros básicos de economía) y es por ello que fue casi lo único que utilizó contra la inflación. Lógicamente y como era de esperar, la inflación desbordó a los acuerdos de precios y continuó con su dinámica de crecimiento, sin encontrar obstáculo alguno por parte de la política económica (que al contrario, la alimentaba). Fue ahí cuando el gobierno quiso nuevamente ocultar la realidad y se le ocurrió una idea más ridícula aún que los acuerdos de precios: la manipulación de las estadísticas del Indec. Con la verdadera inflación oculta y mayores presiones sobre los productores de bienes y servicios básicos, la oferta no fue incentivada a crecer y la inflación aceleró su dinámica con el agregado de la aparición de desabastecimiento de bienes básicos y mayores distorsiones de precios relativos. Así es que llegamos a la situación actual, en donde al problema original de la inflación se le han agregado algunos más: indicadores que se alejan del verdadero valor de la inflación, distorsiones de precios relativos, desincentivo a la inversión y al crecimiento de la oferta agregada. El problema que surge aquí es que, solucionar estos inconvenientes, implica una serie de costos en el corto plazo que quizás el gobierno de Cristina no esté dispuesto a asumir. Las primeras impresiones marcan que no hay mucha predisposición para ello. La primera tarea que debe realizarse es arreglar el “termómetro” de la inflación, pero ello no parece avanzar por la buena senda. A más de tres meses de la asunción de Cristina, todavía no queda claro cuándo debutará el nuevo índice (en realidad no era necesario un nuevo índice ya que se ajustaba a las practicas internacionales. Solamente había que ajustar la canasta en función de la encuesta de gasto de los hogares realizada durante 2004-2005). Quizás esté listo en abril, quizás en mayo. Lo peor del caso, es que no hay garantías de que el nuevo índice refleje claramente la realidad de los precios en la Argentina. Existen muchas dudas e interrogantes tales como: ¿Estará dispuesto el gobierno argentino a reflejar una inflación superior al 20% cuando actualmente reconoce menos de la mitad? ¿Estará dispuesto el gobierno argentino a asumir semejante costo en términos de servicios de la deuda que ello implicaría? Y si está dispuesto a ello: ¿Cómo hará frente al pago de semejantes servicios de la deuda con un mercado de capitales cerrados para la Argentina? Pero suponiendo que se avance en la mejora de la medición de la inflación, el segundo aspecto que debe atender el gobierno argentino es desarticular los acuerdos de precios de modo tal de permitir que se recompongan los precios relativos de la economía. Ya con un buen indicador de la inflación y con precios sin distorsiones, se puede ir en busca de las verdaderas causas de la inflación para poder atacarlas desde su origen. Lo primero que debería hacer el gobierno es lograr que la política fiscal y la política monetaria hagan su parte en la lucha contra la inflación. La política fiscal debe reforzar su superávit y mantener bajo control el crecimiento del gasto, mientras que la política monetaria debe mantener bajo control el crecimiento de los agregados monetarios. Claramente también, habría que generar políticas que incentiven la oferta agregada, que sean claras y estables a largo plazo, generando estabilidad institucional. Por supuesto que no se debe descuidar el problema energético ya que ello afecta directamente a la capacidad de expansión de la oferta agregada. Queda claro que la tarea no es nada fácil. Con toda esta enumeración lo que pretendo dejar en claro es que, a mi entender, para que en Argentina se pueda volver a encarrilar el problema inflacionario, el gobierno de Cristina debe ceder en muchos frentes y generar un cambio de política casi radical. No soy necio y sé que las probabilidades de que esto sea así son muy bajas (y en descenso a medida que pasa el tiempo ya que los costos se incrementan). Nos encontraremos nuevamente mañana, Horacio Pozzo
escrito por lara, March 25, 2008 por q a el gobierno le conviene mentir con la estadistica publica??? no lo entiendo |
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| Modificado el ( Wednesday, 12 de March de 2008 ) | |||||
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