| La crisis se cobra una víctima más: los notarios también lloran |
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| Tuesday, 19 de February de 2008 | |
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Como cualesquiera otros profesionales que de tal nombre hagan honor, los fedatarios habían aprovechado la época del boom para renovar y ampliar instalaciones y plantillas con objeto de aprovechar el incesante chorro de ingresos que del sector ladrillo y la bonanza empresarial se derivaban. Sin embargo, la realidad a día de hoy es que de donde no hay no se puede sacar: algunas notarías se las ven y se las desean para cubrir sus costes de estructura y se ha producido un soterrado pero incesante movimiento de salida de los oficiales de mayor antigüedad, los más caros, que son sustituidos por recién licenciados. Poco importa la cartera de clientes que el empleado pueda llevar bajo el brazo cuando dichos clientes a duras penas llegan a final de mes y hacen del “pagaré” el modo de pago habitual de las minutas. El panorama no tiene visos de mejorar a corto plazo y más si tenemos en cuenta el timing que rodea al estallido, si finalmente se produce, de la crisis inmobiliaria. Desde marzo-abril del año pasado el sector está paralizado. No se vende. Supongamos un plazo entre 14 y 18 meses para completar la construcción de una vivienda adquirida sobre plano (son los oficios los que muchas veces justifican la mayor o menor tardanza). Eso significa que, a partir de septiembre de este año, las viviendas comprometidas han sido entregadas y no hay renovación ya que gran parte de la VPO está por desarrollar. Conclusión, será en el otoño cuando veamos, probablemente, el tamaño de la crisis en toda su extensión lo que traerá consigo desagradables sorpresas. No es de extrañar que los mensajes tiendan a situar esas fechas como momento del inicio de la recuperación de las ventas. Les va la supervivencia en ello. Los notarios, conscientes de esa situación, han decidido alinearse con los más necesitados en su Revista Bimensual cuya editorial del último número sinceramente no tiene desperdicio. A servidor, por lo menos, le ha sorprendido. Claro que uno tiende a leer siempre entre líneas, que para eso le pagan. En dicha pieza los notarios defienden un régimen fiscal “eficiente y justo” que supere “las ofertas motivadas por la urgencia de la presión electoral, desconectadas de una reflexión global que afecte al modelo en su conjunto”. Bien, hasta ahí, de nota. Vivan los notarios. Pero es a partir de ese punto donde se percibe un cambio radical de actitud. Pues ellos lo tienen muy claro, lo que tiene la necesidad que obliga a agudizar el ingenio y rescribir el discurso. “No conviene olvidar que es a través de la imposición indirecta como se obtiene una parte fundamental de la recaudación. Y que mucha de esa imposición recae primordialmente sobre rentas medias y bajas y, desde luego, no las grava de la misma manera que a las altas (el 16% es el mismo para todos). Esas ofertas electorales vienen a crear un espejismo de reducción impositiva que escamotea el verdadero debate sobre nuestro sistema fiscal. El que cabría esperar en una confrontación electoral tan importante como la que se avecina. Pero, ya se sabe. Los presuntos saldos de última hora son el precio de la partitocracia”. Escrito por: S. McCoy Via: Cotizalia.com
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| Modificado el ( Wednesday, 20 de February de 2008 ) |
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Anda como alma en pena el gremio notarial. Que no levanta cabeza, oiga. Que no saben si les ha mirado un tuerto o un funcionario del gobierno actual, lo que, a efectos prácticos, viene a ser casi lo mismo dada la cortedad de miras que en muchos aspectos regulatorios están mostrando los legisladores socialistas y sus belicosos socios de la periferia. La Ley del Mercado Hipotecario se ha convertido en un casus belli dentro del colectivo, medida legal que tratan de bordear del mejor modo posible, esto es: apelando y a esperar, que ya vendrá el Tío Paco con la rebaja. Pero a la caída de negocio y margen que supone la aplicación de la nueva norma (las novaciones han muerto, viva las novaciones) se une la paralización del inmobiliario que ha provocado caídas de actividad en el área de Madrid cercanas al 40%. Los notarios, y con ellos las gestorías y los registradores, sienten en sus carnes los efectos de la crisis y empiezan a movilizarse.