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La saturación del mercado de la vivienda, lastrado por precios desmedidos durante años, y la puntilla de la crisis subprime han dejado temblando a muchas empresas y a las mismísimas estadísticas de empleo, que empiezan a resentirse por el parón del ladrillo. Las grandes inmobiliarias, agrupadas en el denominado G-14, manejan datos nada tranquilizadores. El lobby cree que si el número de pisos iniciados cae de manera pronunciada, la destrucción de empleo en el sector puede llegar a los 466.000 puestos de trabajo directos, sólo este año. Aún así, el grupo insiste en que la compra de una vivienda es una inversión rentable a largo plazo, y augura rebajas en las cuotas de las hipotecas a partir de abril por un recorte del euribor. Los expertos dudan de la capacidad del resto de la construcción de absorber a los parados del negocio residencial. Aunque las estadísticas de iniciación de pisos, visados y transacciones llegan siempre con varios meses de retraso, el consenso en el sector es que hoy todo está congelado. Muchas de las promociones pensadas para la segunda mitad de 2007 se pospusieron para tiempos mejores, y otras que ya estaban en marcha se pararon por completo. El porqué es claro: no se vende casi nada y las obras cuestan un buen dinero, que cada día está mas caro. La prueba está en las mismas calles, repletas de carteles; y en las obras, donde las casetas o no funcionan o se han retirado. Signo del mismo problema es el hecho de que la mayoría de las compañías aseguradoras no da cobertura de crédito a las constructoras por miedo al impago. Las que aún aseguran han incrementado más de un 30% el importe de las pólizas, por el aumento de la morosidad, la cual, según los expertos, subirá este año más de un 10%. Los cálculos del G-14 señalan que de unas 503.000 casas vendidas en 2007 se pasará este año a comercializar 305.000. Ese recorte supondrá que el empleo directo en la vivienda caerá de 1.188.000 trabajadores a poco más de 720.000, un 38,7% menos o, lo que es lo mismo, 466.000 puestos destruidos por el frenazo del ladrillo. De ese contingente de desempleados, muchos de ellos con poca o ninguna formación, las empresas calculan que el resto de la construcción podría rescatar a apenas 40.000.
Via: lasProvincias.es
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