| Hemos hecho mucho dinero, pero, ahora, nada de nada |
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| Tuesday, 29 de April de 2008 | |
El enfriamiento del mercado inmobiliario ha puesto en dificultades a un buen número de colectivos profesionales; especialmente al de los vendedores de pisos: si no consiguen resultados, a la calle. Tres años llevaba Nerea García de Garayo trabajando en distintas agencias inmobiliarias de Vitoria cuando comprobó que el ciclo alcista de la vivienda había tocado a su fin. En enero pasado se fue al paro, después de varios meses en los que «se me cayeron muchísimas operaciones». Entonces quedaron de manifiesto las dosis de incertidumbre que lleva aparejada la profesión de comercial. «La nómina fija es muy baja, de 600 euros -explica-. Si vendes, genial, porque las comisiones son altas. Pero si no...».La situación se torció en «octubre, noviembre y diciembre», cuando un buen número de operaciones que estaban casi cerradas acabaron frustrándose porque «los bancos no daban los préstamos». En esa tesitura, Nerea pasó de vender unos cinco pisos cada mes a colocar «dos o ninguno». Al final, casi salía perdiendo dinero, porque sus gastos se disparaban por los continuos viajes a lo largo de todo el territorio alavés para mostrar inmuebles que no llegaban a cambiar de manos. «En enero me tocaba renovar, pero opté por no hacerlo», relata. Desde entonces está sin trabajo. Nerea García de Garayo reconoce que «durante años hemos ganado mucho dinero porque se vendía absolutamente todo». «Pero ahora, nada de nada», añade. Y el caso de esta comercial no es el único estos días. «Tengo muchos compañeros que se han ido al paro porque las inmobiliarias cierran oficinas: pasan de tener tres establecimientos a quedarse con uno; y todo eso supone gente que se va a la calle y que no va a regresar al mundo inmobiliario». Pero Nerea sí piensa volver, «aunque no para vender pisos, sino oficinas». Subida de intereses ¿Acaso está tan mal el mercado de la vivienda? «Yo vivo en el barrio vitoriano de Zabalgana, una zona nueva de la capital alavesa -responde Nerea-. Allí hay un montón de pisos de menos de dos años de antigüedad que están en venta porque, con la subida de los intereses, los propietarios no pueden hacer frente a las hipotecas». El incremento de la oferta afecta a los precios y se une a la inquietud de las entidades bancarias, que intentan que las tasaciones se ajusten al máximo. «Un piso que hace sólo tres años se podía valorar perfectamente en 270.000 euros, ahora lo acaban de tasar en 228.000». Hasta el punto de que la situación ha dado la vuelta por completo. «En 2005 era imposible encontrar en Vitoria un piso con ascensor por menos de 40 'kilos'; sin embargo, ahora los hay a patadas», resume Nerea García de Garayo.
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| Modificado el ( Tuesday, 29 de April de 2008 ) |
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El enfriamiento del mercado inmobiliario ha puesto en dificultades a un buen número de colectivos profesionales; especialmente al de los vendedores de pisos: si no consiguen resultados, a la calle. Tres años llevaba Nerea García de Garayo trabajando en distintas agencias inmobiliarias de Vitoria cuando comprobó que el ciclo alcista de la vivienda había tocado a su fin. En enero pasado se fue al paro, después de varios meses en los que «se me cayeron muchísimas operaciones». Entonces quedaron de manifiesto las dosis de incertidumbre que lleva aparejada la profesión de comercial. «La nómina fija es muy baja, de 600 euros -explica-. Si vendes, genial, porque las comisiones son altas. Pero si no...».